
El universo era un erial cubierto de basura.
Entre los desechos había algún tesoro que esperaba a que lo descubrieran.
Mira por las rendijas del pasado y elige las semillas de la memoria.
Si brota una nueva vida, su semilla tiene que morir.
Aparecieron piedras preciosas de color rosa, azul y blanco
que relucían en su campo de cultivo, pero el universo se mantuvo en silencio.