"Pinceladas erróneas corregidas, parámetros ajustados".
Antes intentó capturar las ondulaciones del mar en el lienzo, extraer la esencia del agua y analizar las motas de espuma diseminadas como estrellas.
Una y otra vez, su pincel hizo florecer incontables olas, pero ninguna era la que imaginaba.
"Quiero pintar para todos. No para calcar sus huellas, sino para trazar el camino que tienen por delante".
De una sola pincelada, brindó refugio a los niños hambrientos.
Remendó las grietas entre el cielo y la tierra con sus pinceladas de tinta esparcida.
Y su pincelada más lejana atravesó el lienzo de este mundo para extenderse hacia la inmensidad del cosmos.
Durante incontables ayeres, dibujó el futuro de los demás:
futuros pálidos y sombríos a los que tiñó con los colores de la esperanza.
Al mirar atrás, comprendió que cada una de sus pinceladas también había dado forma a la "perla" de su corazón.