
Esos delirios y falacias se han roto. Quería ser el sol del mundo, pero se precipitó desde el cielo.
"¿Ahora ya sabes lo que es el dolor?".
Eso dijo la otra voz en su corazón.
"Sí. Y esto es lo que me merezco".
Se hundió en el polvo y se respondió a sí mismo con sus pasos pesados.
Caminó por la tierra y volvió a contemplar la agonía que cubre el mundo mortal como un manantial que no cesa.
Cruzó las espinas que cortaban el paso y escuchó los gritos de la humanidad. Sufrió y encontró la paz.
"Así que 'caer' no es más que otra forma de decir 'volar'".
Y al octavo día, se concedió a sí mismo su partida.