Desde su nacimiento, lo único que había visto era una celda oscura.
Pecados con los que no tenía relación lo ataban a ese lugar, y recuerdos con los que no tenía relación lo abrumaban.
Hacía todo lo posible por respirar e intentaba aferrarse a una grieta iluminada en el mar infinito.
Hasta que el general entró en su celda oscura y vio que la mirada del joven era más brillante que el sol.