Salió de debajo del alero de la casa, abrió su paraguas y se dirigió tarareando hacia la esquina del callejón.
Poco después dejó de llover.
Se rascó la cabeza, deslizó la pantalla y la lluvia volvió a colarse por el pequeño espacio que había encima de su cabeza.
Al escuchar la lluvia repiqueteando en el paraguas, como acompañamiento de los efectos de sonido del juego, se puso de muy buen humor.
"Los días de lluvia son los más apropiados para jugar".